Los carnavales son una fiesta de origen pagano que se llevan a cabo en
muchos países del mundo católico durante los días previos al miércoles de
ceniza. Aún hoy, estas fiestas representan una catarsis colectiva de liberación
en donde prevalece la alegría, la música y el frenesí de la celebración.
En siglos pasados, los días de
carnaval eran el único momento del año en que se podía dar rienda suelta a las
pasiones y transgredir las normas que imponían las sociedades católicas, que
obligaban a los creyentes a guardar estricto recogimiento durante el periodo de
cuaresma, so pena de duros castigos. De esta forma, con el miércoles de ceniza
iniciaba formalmente el tiempo de oración, penitencia y ayuno.

Estas prácticas se venían
realizando en Europa desde tiempo muy antiguo. Entre los griegos y los romanos
eran fiestas en honor de Dionisos
(llamado Baco por los romanos) caracterizadas por el consumo de vino y la búsqueda
del delirio místico con danzas y música, que ya incluso resultaban escandalosas
para los graves patricios romanos. Posteriormente, aun con la cristianización
del Imperio, la fiesta de celebración a Baco permaneció fuertemente arraigada
entre la gente, de tal forma que ya en la Europa cristiana de la Edad Media,
particularmente en Roma y en Venecia, había manifestaciones populares que
recordaban singularmente a la antigua celebración dionisiaca y que se
realizaban como preparación para el tiempo del Carne-levare o “tiempo sin
carne” (la cuaresma), siendo esta una de
las posibles etimologías de la palabra “carnaval”.

Paulatinamente las fiestas
preparatorias para el carne-levare se fueron extendiendo hasta convertirse en
una celebración tradicional en países como España, Alemania, Italia, Francia y
Bélgica. América recibió la fiesta del carnaval por medio de los conquistadores
que arribaron en el siglo XVI, en donde se enriqueció con influencias de los
pueblos originarios y con las aportaciones de la herencia africana. Como
resultado, el Carnaval es también una muestra sincrética del multiculturalismo
de nuestro continente, donde las manifestaciones artísticas y culturales
germinaron con abundancia. Tal es el caso de Brasil, Colombia, México,
Argentina, Bolivia, Perú, Chile, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Panamá,
Paraguay, República Dominicana y Venezuela, países en donde se llevan a cabo
importantes fiestas de carnaval.

Sin duda el de Brasil es de los
carnavales más importantes de América Latina y quizá también el más conocido en
el mundo gracias a su fastuosidad y a su característica música samba. Colombia
sin embargo, no se queda atrás, pues el Carnaval de Barranquilla no sólo es
Patrimonio Cultural de la Nación, sino que ya en el año 2003 fue declarado
por la UNESCO como Obra Maestra del
Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Además, Barranquilla festeja en
esta ocasión su Bicentenario, de manera que nos invita a gozar doblemente con
su fiesta alegre, diversa y multicolor.
Luz de María Muñoz